Pequeños detalles

Escrito el 26 de Agosto de 2010 a las 11:11. Sin comentarios

detalles

“La vida consiste en pequeños detalles”. Ésto es algo que he oído desde siempre, pero nunca le había dado el sentido que últimamente le doy.

Como habitualmente he sido bastante bruto no iba a ser menos con una afirmación como ésta. Sentado en el butacón de la razón de razones, a temprana edad ya estaba seguro de por dónde iban los tiros. La vida es algo sencillo, basada en cosas sencillas, y las cosas sencillas son pequeñas, simplonas y agradecidas. Por poco que te dediques a ellas y les hagas caso te reportan una buena sensación y destensa las situaciones más grotescas. No tener grandes ambiciones, disfrutar de los quehaceres mundanos y sacar provecho de las situaciones que no son problemáticas.

Pero como sabéis muchos de vosotros, tengo una especial afección en mitad del cerebro que repele cualquier noción que me recuerde a los libros de psicología barata de Paulo Cohelo y Jorge Bucay (y todos los que se le parecen). Es un instinto que no puedo controlar y cuando brota es imparable. Así que la adaptación de frases cortas con un sentido cínico de la paz interior me las paso por semejante sitio, porque para paz interior mejor irse al tíbet y quedarse sin deseos. Lo demás, berborrea barata para no sentirse mal después de comerse un bigmac e irse de compras en un impulso.

Puede que tenga que ver con una proyección de las partes de uno mismo que me critico con más dureza, o puede que tenga que ver con algunas nociones que me han costado mucho esfuerzo eliminar para mi propio bien, pero el caso es que las detesto. Tiempo después recuerdo la frase y cambia su sentido. Esto es como el póker: juegas mejor cuanto más mientes y menos se dan cuenta los demás.

Escuchaba yo de un profesor algo muy curioso a razón del teatro. Él, escenógrafo, no permite en sus proyectos que las luces queden fuera de su márgen de control. Existe una aberrante exageración del fenómeno de la simulación de la realidad, donde todo ha de quedar iluminado y perfectamente construído, como podemos ver en el cine o en la literatura. Y dejó caer algo que daba que pensar. “El teatro es como el amor, si hablas mucho de él, desaparece”.

Yo no sé si es completamente cierto pero, desde luego, a mi me ocurre. Parece que de tanto hablar te vas dando cuenta de la importancia de las cosas que no se dicen con palabaras, para las que no hay palabras. De hecho cuando las palabras contradicen las emociones mudas siempre llevan las de perder las que salen por la boca. Será porque las palabras son los focos de luz del teatro de la vida, y si son muchas y se habla sin parar, la vida se vuelve insípida, apolínea. Y a mi me interesan las sombras, lo que no se ve y está bien que no se vea.

Y esas cosas son pequeñas, simplonas y agradecidas. Los pequeños detalles de la vida que otrora creyera yo se trataba de las cosas que son verdad, y más bien se trata de las cosas que no lo son.

Y, además, está bien que no lo sean.

Suma y sigue

Escrito el 15 de Agosto de 2010 a las 1:17. 1 comentario

mas

No es ningún secreto que lo normal es encontrar pordioseros en esto de la humanidad. Estan por todas partes, tras la vuelta de muchas esquinas y más cerca de lo que siempre se piensa. Yo cada vez los veo menos porque cada vez me interesan menos. Y, también , porque cada vez yo lo soy más.

Mejor dicho me lo reconozco con mayor rotunidad, sin tapujos, frente al espejo en pelota picada y con argumentos de sobra, unos míos y el resto de los demás. Es lo que tiene tomarse la vida cada vez menos en serio, levantarse por la mañana, temprano, sin saber muy bien para qué. <al fin y al cabo haces cosas. Unas mejor, otras peor, unas buenas, otras malas. Y digo buenas y  malas porque a veces haces sentir bien y a veces haces sentir mal. Tan solo eso, y que la moral me deje tranquilo una temporada. O yo a ella.

El caso es que desde hace tiempo me dedico de una forma que nunca imaginé, pienso como nunca pensé, digo como nunca dije y, sobretodo, hago cosas (unas buenas y otras malas) que hasta hace no mucho tiempo me habrían dolido por lo miserables y rastreras que las he considerado siempre. Tanto es así que he perdido amigos, buenos amigos, de esos que nunca esperas perder, por mis valores. Por aquello de ser fiel a uno mismo, respetarse, tener principios y unas cuantas gilipolladas más.

Pero eso no es lo peor. También he perdido a otros precisamente por todo lo contrario, con más razón si cabe por su parte, entre las bambalinas desesperadas en las que uno baila cuando las cosas dejan de tener sentido unos días y anda a tientas hasta que vuelve a aprender a caminar.

Aún así me he superado y unos pocos, solo unos pocos, me han perdido a mí, aunque en su mayor parte la culpa la tengo yo por creerme en posesión de una verdad que nunca me ha pertenecido, por firmar sentencias que no me competían.

***

Cabe preguntarse si todo podía haber sido diferente en la vida. Y, honestamente, la verdad es que sí. La clave está en si tienes los huevos suficientes para que el mañana no se parezca al ayer que tanto detestas.

Lo más dificil de la vida no es reconocerse los errores. Ni tampoco es superar las dificultades o aprender de la vida. Ni siquiera es no perder la esperanza, soportar la soledad o o aceptarse y aceptar a los demás.

Lo más dificil es fracasar en todo ello mil veces, y mil veces levantarse con la certeza escrita en la frente de volver a caerse mil veces más.

Revelaciones

Escrito el 26 de Junio de 2010 a las 3:27. 2 comentarios

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Dicen por ahí que algunas veces, tan solo algunas veces, algo se revela. De repente e inesperadamente el velo de sombras que envuelve la realidad se levanta durante unos segundos y al menos algo, por poco que sea lo que puedas ver en esos momentos, eres capaz de observar con plena claridad.

A mi me lo repiten por la calle los elegidos de revelar la verdad de los dioses que parece ser pueblan el cielo entero. Porque dinero no, pero dioses, dioses hay muchos. Están enfadados los unos con los otros porque ninguno consigue enseñarme un poco de verdad. Al fin y al cabo ése es su único cometido y tienen que desperdiciar medios materiales, personal contratado y tiempo en convencerme, una y otra vez, hasta que  llegue el día en que lo consigan. Son dioses y saben lo que va a pasar. Yo no soy un dios, pero el hecho de que cada vez estén más irritados me hace pensar que es porque saben que nunca lo conseguirán. Se echan las culpas entre sí y se reprochan que si el uno no me envenenara la cabeza con sus mentiras el otro lo tendría todo más fácil cuando le llegara el turno para descubrirme algo de la verdad que me espera impaciente.

No les critico, al igual que con los números. Si Pitágoras levantara la cabeza pondría el grito en el cielo al escuchar las cosas que digo teniendo una formación técnica como la que tengo. Pero cuando estoy con Newton o Bernouilli aplicando los principios matemáticos para calcular la flecha exacta de una viga de acero que bajo una carga concreta sometida a tensión constante es válida aquí y en la bendita china cuando se comprueba la sobrecarga de vivienda u oficina independientemente a que tenga arriba a mi abuela que es única e inimitable o a cualquier chino que, desde esta distancia, resultan todos iguales, qué queréis que os diga… sí, sí, si no es que no pueda decirles que no, pero decirles que sí, tampoco. Yo no soy chino. Y mi abuela mucho menos. Punto.

Así las cosas, todo no acaba ahí. Me agradan los filósofos, sobretodo los más pirados, ésos que dices “¿qué te has fumado para soltar la parrafada que has soltado, que soltaste en los tiempos en que, vaya huevos, lo soltaste?”. Pero son muchos, muchísimos, más incluso que dioses, de modo que se hace una tarea muy difícil elegir entre ellos. Son una gran pandilla de canis que no paran de llamar la atención cuando van en grupito, pero cuando coges a uno y lo dejas solo no te aguanta la mirada. Además, al igual que los canis, yo diría que son analfabetos porque escriben fatal. La prueba es que nadie los lee y quien los lee no se entera, a no ser que sea uno de ellos.

También andan cerca los artistas, los músicos, los actores…, y descansas. Descansas de todo y te relajas en sus obras. No hace falta que descanses en todas, de hecho no es sano. Por eso la gente a la que le “gusta todo”, ésos y ésas de “me gusta todo tipo de música”, “todo tipo de cine”, “todo tipo de toda cosa hermosa que de cualquier tipo haya”, son unos perezosos. Pero eso no revela nada. A lo máximo que pueden aspirar los compositores o los diseñadores es a ser el rey de los kit-kat en el reino de tómate un respiro.

Y ésa pregunta sigue ahí, pululando a tu alrededor, como un mosquito que va y viene a su antojo con un vuelo que no tiene el menor sentido y que irrita por pesado y monótono. Todos nos la hacemos y, guste o disguste, cada uno se responde lo que le parece mejor en cada momento. Supongo que es la maravillosa condición humana, ésa que nos separa de los animales.

Y a veces pienso que debo ser bastante poco humano porque de cuando en cuando siento que puedo levantar ese velo si quiero, observar lo que esconde y verlo todo con claridad. Pero no lo hago porque, cuando me siento así, no es eso lo que me interesa.

Cuando me siento así prefiero seguir un poco más, a cada instante un poco más, atrapado en el enredo caliente de nuestros cuerpos desnudos.

Odio

Escrito el 23 de Junio de 2010 a las 16:43. 6 comentarios

odio

Odio de todo un poco. El carácter se forja frente a los enemigos si tiene uno la perspectiva de que la vida es una lucha constante contra qué sé yo, y digo qué sé yo porque no creo que haya que tener complejo de don quijote para vivir. Pero hay tanto  personaje de libro suelto por ahí…

Odio, por ejemplo, los días en que no sabes qué tiempo hace. Nublado pero con calor, despejado pero con bochorno, con nubes oscuras pero sin lluvia… Como también odio a los chavales de 20 años hablando como si supieran qué están diciendo. Dan ganas de taparles la boca con un mazapán.

Odio que te engañen para tenerte controlado, pero las mentiras me parecen tiernas la mayoría de las veces. Odio las mierdas de los perros tiradas en la acera, aunque pocas veces recogí las que me correspondían cuando tuve a Duque y a Tacha. Odio la peste a lejía que se me atasca en la garganta cada vez que limpio. Odio planchar.

Odio ver una mala película. Odio las normas. Odio obedecer aunque sea a mí mismo. Odio el aburrimiento. Odio que te miren con desprecio cuando te van mal las cosas y te miren con envidia cuando te van bien. Odio que me insistan cuando digo no. Odio que opinen sin que se pida consejo.

Odio estudiar en verano. Odio quedar con un amigo y su grupito y te hagan sentir extranjero. Odio perder el tiempo por cualquier cosa. Odio competir por cualquier cosa. Odio pelear por cualquier cosa. Odio las ratas. Odio que me hagan sentir ridículo. Odio  que te choquen en el hombro  en un bar y te miren para intimidarte. Odio a los canis, a los pijos y a los desgraciados que no tienen nada mejor que hacer que salir buscando pelea.

Odio, he odiado y odiaré el hecho de ser capaz de cualquier cosa por amor.

Porque nunca está de más un poco de política…

Escrito el 21 de Junio de 2010 a las 0:44. Sin comentarios

…y no del circo al que nos tiene acostumbrado el congreso de los diputados.

De mujeres, dinero y sueños

Escrito el 15 de Junio de 2010 a las 16:20. 3 comentarios

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Las mujeres solo saben seguir respirando si sueñan. Serían capaces de vender su propia alma por seguir soñando. Es su punto más débil. Por eso están como un cencerro. Locas, completamente locas.

Así  puedes joderlas. A fin de cuenta los irónicos son los más estúpidos de los inteligentes. Otra cosa es el morbo, la dureza, que también nos gusta a nosotros, pero no hablo de eso. No faltan los pavos reales orgullosos de saberse el cabrón que las tiene agarrada por los ovarios. Mientras no se den cuenta…

Sería incluso capaz de dejarte a ti. ¿Cuánto lleváis?¿Cinco años? Claro, y estáis bien, ¿verdad? Evidente. Supongo que tenéis ya cosas importantes en común. ¿Casa, coche, matrimonio, hijos, planes? Uhmm, y posiblemente estáis coordinados en vuestro día a día. No muchos problemas familiares, niños sanos, algún que otro viaje y de vez en cuando salir, alguna boda, alguna cena… Uhmm, en realidad es triste pero es lo mejor a lo que podéis aspirar, ¿no?

Una mierda.

En el fondo eres un desgraciado que se acomoda donde ha podido. Supongo que piensas que vuestra relación se basa en la firmeza del suelo que pisáis, de vuestros planes, de vuestra rutina. Serás cretino. Y además eres un cobarde porque eres incapaz de darte cuenta de que ella no piensa en vosotros por las noches. Tú te lo hueles y te apoyas en eso para afirmar que después de un tiempo las cosas son así, más monótonas. En el fondo sabes que es más que probable que ella, cuando piensa con cierta libertad, se siente mal por sentirse en una cárcel con vuestra vida juntos. De hecho se siente como una zorra miserable porque sabe que a poco que llegue alguien capaz de devolverle algo de aquello que añora te dejará y lo joderá todo.

Está en el filo de la navaja y tú lo percibes y no haces nada que no sea empujarla hacia ese abismo. ¿El sexo? Pfff, qué me vas a contar. A ver si recuerdas la última vez que te arañó la espalda y sentiste que la volvías loca.

Así que si piensas que el control, esa estabilidad a la que rindes tanto culto, es la clave para mantenerla a tu lado, vas a necesitar mucha suerte porque lo tienes todo en contra. Yo no te conozco, no sé lo imbécil o bobo que puedes llegar a ser. No sé de tus miedos ni  de tus prejuicios, ni de tus traumas, ni de tus paranoias, ni de tus deseos, ni de tus ambiciones. Pero sí sé porqué ella fue hacia tí al principio.

Así que recuerda aquellos inicios y ten presente esto: si una mujer está con un hombre al que ama es porque éste la hace soñar. Si está con un hombre con dinero es porque éste la deja soñar.

Tú decides.

Biografía común

Escrito el 10 de Junio de 2010 a las 13:46. 2 comentarios

biografia

Naces y te haces niño y te dicen que lo que tienes que hacer es portarte bien, no hacer daño y ayudar a los demás, además de estudiar y acostarte temprano. No importa ser un pamplina en el colegio; es mejor no rasgarse las rodillas y no ensuciarse las manos. Así que todos los “no hagas”, “no digas”; “no pienses” que cumples son las únicas cosas que te hacen sentirte bien con el mundo porque el mundo es lo que quiere de ti. ¿Qué importa lo que tú quieras si no eres más que un mocoso que está aquí por una casualidad de mierda?

Pero tú te crees lo que te dicen los mayores. Así que te plantas en la pubertad, se te concentra la sangre en los huevos y solo quieres ver, tocar, lamer, desnudar y que te vean, que te toquen, que te laman y que te desnuden. Pero a poco que lo cuentes te aconsejan los sabios. No has de dejarte llevar, donde tengas la olla no metas la polla y que nada importa si no respectas. ¿Y qué coño es el respeto? Pues no lo sé, pero tú tienes que respetar signifique lo que signifique.

Así que sigues creciendo con los consejos, y pasa la adolescencia con un recuerdo vacío y te metes en la veintena. Un mozo que descubre horizontes y que no sabe dónde tirar. Métete en los estudios, trabaja duro y sé adulto escuchas por todas partes. Así que te aplicas, te recortas las ansias y, como tantos otros, te dedicas, escuchas y empleas tus mejores años en encerrarte en los libros que van a darte la llave de tu libertad y tu felicidad: un trabajo.

Y sigues creciendo, y coges tu título, y te ves satisfecho y sales a la calle y gritas a todos los cabrones que no te han querido en la vida que tú eres un tio cojonudo y que les jodan. Ellos te miran y se mofan. Pero a ti te da igual, tienes treinta años y la vida por delante para deslumbrar. Así que te metes en tu despacho, en tu estudio, en tu silla, en tu ordenador, en tu coche, y trabajas como un hijo de puta convencido de ser el rey del mundo. Aunque trabajes en un rincón asqueroso por mil euros y sin futuro, tú sigues convencido: estoy en el camino correcto.

Y pasan los años. Te has llevado tus decepciones en el amor, te han jodido y te han amargado la existencia. Tanto que ya nunca se irá cierta desazón en tu rostro: te has hecho mayor chaval. Pero has encontrado a alguien que es como tú. Es ordenada y respetuosa y trabajadora como la que más. Qué carajo, te has inventado tantos mundos con tantas zorras que ni uno más. Ni mundo ni ostias. Aquí y ahora lo que cuenta es quién coño eres, y esa tía va a ser la madre de tus hijos.

Y tienes cincuenta años y sigues en tu camino. Deslumbras, y aunque nadie te ve tú lo sabes, que es lo que importa. Recuerdas a tu padre y sus palabars cuando eras un crío y te dices joder, soy cojonudo papi, mírame, he cumplido y te he seguido. Pero llegas a casa por las noches sabiendo que le das asco a tu mujer con la barriga que te ha salido y el hastío que te rodea de la mierda de trabajo en el que estás atascado desde hace veinte años. Pero tú estás bien, cumples, aconsejas según tu vida y la vida es como es. Y el que no sigue esos pasos que le den por culo, putos pirados. Los apartas de tus hijos y cercas tu círculo.

Y te salen las canas y se te acaba de caer el pelo. Estás viejo, no mucho, pero ya lo notas. Tus hijos se han pirado y no te soportan y tu mujer te ha mandado a tomar por culo porque eres un insoportable. Ya sabías que no debías soñar un mundo para los dos, así que estas cosas acaban por pasar. Que le follen, te vas de putas y que le jodan al puto mundo. Tú vales más que todos esos maricones de mierda. Tú vales más y te jode que el mundo crea lo contrario.

Y te llegan los nietos y caes en la cuenta de que eres un vegestorio. Sí, un abuelo que no vale ni para hacer compañía. Escuchas las polleces de tus hijos que te recuerdan lo gilipollas que fuiste con su edad y aconsejas a tus nietos con una desgana que ellos agradecen. Te la suda en el fondo qué puñetas hacen con su vida porque la vida ya no te importa. Todo es lo mismo y te aburre. Toda la puta vida haciendo las cosas bien para te da derecho al menos a quejarte, qué coño. Pero está bien, así son las cosas y así seguirán siendo.

Y antes de morir, cuando ya ni amas, ni quieres, ni ansias, ni deseas, ni sueñas, ni duermes, cuando estás más muerto que vivo y cuando nada te importa, caes en la cuenta de que no vales una puta mierda. Y entonces recuerdas cuando fuiste pequeño y te dijeron que fueras bueno, que cumplieras con tus obligaciones y que dejaras los sueños para los novatos. Recuerdas que te dedicaste a labrar tu camino, a obedecer la ley, a dejar de soñar con una mujer, a trabajar doce horas diarias. Te ves cuando lograste ése ascenso que tanto te costó y cuando pillaste a tu mujer con otro. Ves qué hay de ti en tu hijo pequeño y lo imbécil que te parece y lo mucho que hace que no hablas con tu hija. Recuerdas los buenos amigos que dejaste atrás, las personas que han muerto, las personas que has odidado. Revisas tus principios, tu norte, y ves con claridad que no te has equivocado en nada durante toda tu vida.

Y así, pensando, tumbado en un cama rodeado de cuidados, te preguntas cómo coño explicar todo esto a la persona que no tiene nada mejor que hacer que coger tu mano mientras suspiras tu último aliento por el maldito cáncer que te han diagnosticado.

Y entonces mueres triste con un solo pensamiento: ojalá pudieras volver a vivir para desobecer, una y otra vez, hasta el día de mi muerte, como el de hoy, y alegrarte pensando en que he vivido algo que merece la pena.

Viva la vita!

Escrito el 8 de Junio de 2010 a las 18:12. 7 comentarios

Pase lo que pase, sigo pensando que el mayor milagro de la existencia es…

demilagros

…sentirte comprendido por cualqueira.

Recuerdos

Escrito el 3 de Junio de 2010 a las 16:47. Sin comentarios

***

Thinking about thinking of you
Summertime think it was June
Yeah think it was June
Laying back, head on the grass
Children grown having some laughs
Yeah having some laughs.

You made me feel like the one
Made me feel like the one
The one
You made me feel like the one
Made me feel like the one
The one

Drinking back, drinking for two
Drinking with you
And drinking was new
Sleeping in the back of my car
We never went far
Needed to go far

You made me feel like the one
Made me feel like the one
The one
You made me feel like the one
Made me feel like the one
The one

I don’t know where we are going now
I don’t know where we are going now

Wake up cold coffee and juice
Remembering you
What happened to you?
I wonder if we’ll meet again
Talk about us instead
Talk about why did it end

You made me feel like the one
Made me feel like the one
The one
You made me feel like the one
Made me feel like the one
The one

I don’t know where we are going now
I don’t know where we are going now

So take a look at me now

***

Pensando en pensar en ti
El verano creo que era en junio
Sí, creí que era en junio
Tumbado de espaldas, la cabeza en la hierba
Niños creciendo con algunas risas
Sí, teniendo algunas risas.

Tú me hiciste sentir como el único
Me hizo sentir como el único
El único
Tú me hiciste sentir como el único
Me hizo sentir como el único
El único

Bebiendo de nuevo, bebiendo para dos
Bebiendo contigo
Y beber era nuevo
Dormir en la parte de atrás de mi coche
Nunca fuimos lejos
Nunca necesitamos ir lejos

Tú me hiciste sentir como el único
Me hizo sentir como el único
El único
Tú me hiciste sentir como el único
Me hizo sentir como el único
El único

No sé a dónde vamos ahora
No sé a dónde vamos ahora

Despierto con zumo y café frío
Recordándolo
¿Qué te pasó?
Me pregunto si nos encontraremos otra vez
Hable en cambio de nosotros
Hablé de porqué hizo que se terminara

Tú me hiciste sentir como el único
Me hizo sentir como el único
El único
Tú me hiciste sentir como el único
Me hizo sentir como el único
El único

No sé a dónde vamos ahora
No sé a dónde vamos ahora

Así que mírame ahora

***

Ya sé porqué

Escrito el 2 de Junio de 2010 a las 14:51. 4 comentarios

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Sí, ya sé porqué te quiero. Las verdades se intuyen, no se manifiestan. Unos buenos ojos te pueden convencer de cualquier disparate y un teorema no. Entre otras cosas porque los teoremas están hechos más para no creer en disparates que para creer en cosas con sentido,.No son más que entelequias de la imaginación, un disfraz de lógica y civismo.

Pero los auténticos mesías son los artistas. Sí, ya sé porqué te quiero. Los burros pueden volar, y yo con ellos. Pueden volar entre las nubes montando coreografías con faldas y tacones. Y se puede caminar por el arcoiris hasta el otro lado del universo, y dormir  allí una siesta entre las estrellas, arropado con la vía láctea del frío cósmico y la cabeza apoyada en una supernova. No hay teorema que lo diga, pero unos ojos…, unos ojos sí.

Sí, ya sé porqué te quiero. Te quiero porque no puedes mentirme.